Blog de Gina Aran

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Empleabilidad: atracción sostenida

Mejorar posibilidades de encontrar trabajo y saber “vender” tu perfil.

Las tendencias en el ámbito laboral responden a los cambios que experimentan las empresas y el entorno socioeconómico, cambios cada vez más rápidos e impredecibles en un mundo que se ha dado en llamar VUCA, las siglas en inglés de cuatro conceptos que van a marcar las decisiones que tomemos: volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad.snip_20161220192620

La idea de un ‘trabajo para toda la vida’ es ahora impensable, las profesiones cambian, surgen otras nuevas adaptadas a la gran transformación que estamos viviendo y se crearán más en los próximos 15 o 20 años sin que a día de hoy podamos conocer cuáles serán. Un 65% de los niños que están en primaria ahora trabajarán en profesiones que todavía no existen.

Esa evolución rápida e incierta plantea la necesidad de adoptar cambios de planteamiento estratégico tanto para las empresas como para la persona que desea diseñar su carrera y mantenerse empleado. La empleabilidad es la capacidad de una persona para lograr empleo, mantenerse en él o poder cambiar, ya sea dentro de la misma empresa como en una nueva. En otras palabras, es la habilidad de seguir siendo atractivo para el mercado de trabajo, seguir aportando valor.

Cuando hablamos de empleabilidad debemos considerar dos vectores: el individual y el del entorno. El primero depende del sujeto, pero el segundo es ajeno a su control. Los factores externos o estructurales son variables políticas, económicas y sociales que inciden en el acceso al empleo, tales como la evolución de determinados sectores, dinámicas de creación de empleo, prestaciones, avance tecnológico o cultura social, por nombrar algunas. Alcanzar un alto índice de empleabilidad de la población es -o debería ser- una de las prioridades de todo país para lograr una tendencia ascendente en ocupación y calidad del trabajo. Estos factores son ajenos al control de la persona.

Por otro lado, los factores individuales son los personales y los profesionales, es decir competenciales. No se pueden disociar estos ámbitos. Las competencias son el resultado de los conocimientos y las destrezas, pero también de los valores y las creencias, de las motivaciones e incluso de los rasgos de personalidad. quicksandala-morguefileEn clave de empleabilidad, las competencias evolucionan, debemos ser capaces de crecer adaptándolas a lo que las empresas demandan y para ello debemos compaginar competencias transversales con habilidades específicas.  Si queremos mejorar nuestras posibilidades permanentes de encontrar trabajo también deberá ser permanente nuestra formación y evolución.

Entrados ya en lo que llamamos la IV Revolución Industrial, la era digital, necesitamos tomar consciencia de los cambios que se suceden velozmente tanto en la sociedad en general, como en las empresas y adaptarnos en consecuencia: hay que aprender el lenguaje tecnológico y encaminarse a ser un profesional del futuro. Otra corriente positiva es la tendencia humanista, que pone a la persona en el centro de toda consideración y que se espera evolucione hacia el bienestar individual, en equilibrio con el colectivo, en la cooperación y en la sostenibilidad.

La gran transformación que experimentamos supone tanto el desarrollo de la tecnología como del talento y las personas también somos responsables de nuestra propia empleabilidad; no necesariamente tendremos la misma para unas ocupaciones que para otras, como para unos sectores/contextos u otros, y eso no es malo, pero debemos mantenerla, hacerla crecer y cuidarla.

En un momento de gran competencia en el mercado de trabajo, veamos algunos de los factores transversales que pueden aumentar nuestra empleabilidad y que por tanto serán “argumentos de venta” para postular para un trabajo.

  • ffLa formación continua es sin duda uno de los elementos que proporciona mayor grado de empleabilidad, aunque ni es el único, ni poseer una colección de cursos es sinónimo de hallar empleo.
  • Las organizaciones intentan identificar candidatos hábiles en comunicación y relaciones para poder formar equipos multidisciplinares, multiculturales y multigeneracionales. La diversidad hace necesario desarrollar mucha empatía y flexibilidad.
  • Los valores de las personas toman cada vez más relevancia y es esencial para el negocio y para la salud que estén alineados con los de la compañía. Además de los ya apuntados, se valora el compromiso, la perseverancia o la transparencia.
  • Otro elemento a considerar es la actitud. Las personas sin proactividad perderán fuelle en el actual mundo laboral. Se precisan personas emprendedoras, con vocación de servicio, sentido de utilidad y actitud de mejora continua.
  • La movilidad, la posibilidad de relocalizarse, cambiar de zona, es un elemento que hace aumentar nuestra empleabilidad.
  • El capital relacional, la reputación y la marca personal, son también elementos clave.
  • La situación personal también incide en la medida que condiciona nuestras decisiones profesionales.
  • Naturalmente los objetivos, la capacidad de entender el contexto y aprovechar las fuerzas externas que inciden en nuestra empleabilidad.

Tengamos presente que debemos ser capaces de comunicar nuestras competencias y el valor que aportamos. Ello se hace todos los días, en el mundo 1.0 y en el 2.0, a través de nuestra conducta con las personas que nos rodean, pero muy especialmente cuando nos comunicamos con una empresa o nos presentamos ante un seleccionador. No solo hay que ser bueno sino también parecerlo.

A un reclutador ver un título en tu CV le hace presumir ciertos conocimientos, pero no el estilo personal de comunicación, la capacidad de resolver conflictos o la gestión del estrés…Por ello, es fundamental saber explicar todos los factores que hacen de nosotros un candidato ideal, más allá de los títulos.

Una vez conseguido el puesto no nos podemos dormir: está claro que ser empleable significa tener, mejorar y adaptar competencias demandadas por las empresas en cada momento.

La empleabilidad es el reflejo de la capacidad constante de dar un siguiente paso en nuestra carrera, pero todo ello no es posible si no empezamos poniendo el foco en nosotros mismos para conocernos y valorarnos.

 

 

(versión extendida del artículo que publiqué en La Vanguardia 22-11-16)

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Esta entrada fue publicada el 30 noviembre 2016 por en Comunicación, Empleo, Entrevista, Imagen, Marca personal, nuevo paradigma, profesionalidad, Recursos humanos, Talento, Trabajo.